Creo que ya hemos tratado suficiente del problema del mal, me parece que ya es hora de volver sobre el deseo del bien, que es a lo que tiende la voluntad. En numerosas ocasiones hemos respondido ante el problema del mal diciendo que la voluntad lo escoge por cierto bien que en sí posee el objeto de la elección, pero no se trata del bien íntegro en el que ha de reposar la voluntad. Ahora bien, y recogiendo alguna pregunta de algún comentario: ¿Qué es el bien íntegro y en qué se concreta?
Marcos Emmanuel Pujol
Amigo Emmanuel. Pasamos del MAL al BIEN. Si el mal era “privación de un bien debido” (Santo Tomás), el bien íntegro es precisamente el bien “debido o justo” para la persona humana. Ya lo decía el pensador judío George Steiner: el odio es la sombra del amor. El mal siempre es una sombra del bien. Nuestras acciones morales deben perseguir el bien íntegro… y ésta es la clave de la ética: el camino de las virtudes, el camino de la conciencia, el camino de la felicidad, el camino del bien, o el camino del amor -que no es más que la persecución del bien íntegro-.
Ahora bien, ¿qué es el bien íntegro? Emmanuel, hay algo importante. Nuestra vida, tantas veces tibia o contradictoria, nos hace pensar frecuentemente que toda acción humana es al final una mezcla de bien y mal. Pero esto no debe ser así. El bien es puro; en él no hay sombra de mal; es luz casta y cristalina. Platón lo tenía claro cuando plantea que el Bien preside todo el mundo de las Ideas. O el apóstol San Juan: Dios es luz y en él no hay sombra alguna. Esto es el bien íntegro. El bien es ”todo-bien”. Se decía: “bonum est ex integra causa“. A esto me refiero. No vale decir: hago esto que es muy bueno (en gran medida), por esto, por esto y por esto; pero hay algo de malo (en una pequeña medida), porque… resulta que comporta un cierto daño en esto y en esto… Entonces, si actúo así, no obro moralmente. Adán y Eva comen de un fruto “agradable a la vista y apetitoso para el gusto”, pero que era veneno mortal. Se trata de buscar a través de la conciencia y de la virtud la acción moral e íntegramente buena. Es decir: el bien íntegro es aquel que es un bien que nace de la persona – que se concreta en una acción buena o noble en sí misma - que es un bien para la propia persona - que es un bien para las demás personas que de alguna manera se benefician de aquel bien – y que es un bien para la sociedad humana, porque también la comunidad se beneficia de tal bien. El bien íntegro es la conjunción armónica y al unísono del bien, en sus diversas causas: la persona, la acción, las demás personas, y la sociedad. Es un bien personal, un bien práctico y un bien social. Santo Tomás distinguía en el De malo entre el bien honesto y el bien deleitable. El bien honesto es el bien en-sí-mismo. El bien deleitable es el bien-para-mí. Pues bien, el bien íntegro es el bien en sí, que es bien para mí. Es la conjunción perfecta del bien honesto y del bien deleitable. Por esto, el juicio moral sobre una acción debe considerar “todas las causas” al unísono. No es un juego de factores, sino una única acción que brota de la persona, se concreta en una acción, e implica a terceros. Es todo el flujo de la acción de la persona la que debe ser íntegramente buena. Emmanuel, la acción humana no es un acto puntual sino todo un flujo antropológico que compromete la totalidad de la persona. El hombre que quiere ser bueno debe perseguir -no es nada fácil- el bien íntegro. El objeto moral de una acción debe ser íntegramente bueno. Ya lo decía el Señor: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. En efecto, debemos perseguir la perfección moral de nuestro obrar. Si quieres, Emmanuel, esto se puede iluminar con casos concretos.
Mn. Ignasi Fuster
SINTESIS
1- El bien íntegro se entiende de de la acción buena en si misma que nace de la deliberación de la persona, y comporta el deleite de la voluntad en él. En él se da tanto el bien honesto como el deleitable; esto es, el bien en si, y el bien para mi.
2- La bondad de esta acción no solo comporta un bien para la misma persona que lo realiza, también para las demás personas y para la sociedad. Luego, si faltara el bien en uno solo de estos elementos (la acción, la persona, las demás personas, la sociedad), no habría bien íntegro.
3- En esto de la acción habría que aclarar más en que consiste, concediendo que no se trata de un acto puntual, sino que compromete a toda la persona. Sirva por el momento que el bien íntegro no consiste en un acto puntual.
Marcos Emmanuel

2 comentarios
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febrero 20, 2011 a 9:10 pm
Gemma
Me apunto a los casos concretos y os hago una pregunta:
Supongamos el diagnóstico de una enfermedad grave. Entiendo que buscar el bien íntegro en este caso sea aceptar e incluso “abrazar” ese momento con serenidad, con ánimo, con lucha, … Entiendo que aquello sea un bien – e incluso un gran bien- para mi persona, y también para las demás personas. Pero ¿cómo entender que aquello sea un bien en sí mismo?
Gracias
marzo 22, 2011 a 6:18 pm
Emmanuel
No lo se. Creo que la enfermedad no es un bien en si, aunque si puede serlo aceptarla. Supongo que el bien íntegro no consiste en procurarse una enfermedad que en si es un mal, sino que encontrandose en este mal estado responder bien. Muchas gracias por tu comentario!